Señor mio, apacienta mi corazón, tranquiliza mi alma.
Làvame con tu espíritu por dentro y por fuera;
Escucha mi clamor.
Endereza lo que he torcido por mi humanidad,
y florece el desierto que la duda y el pesar hicieron de mi.
En ti espero porque en ti confio.
en el nombre de Jesús. Amen.